La Fiscalidad y la Internacionalización de los Servicios de Profesionales

La fiscalidad de residentes fiscales españoles que trabajan en el extranjero, y la de no residentes que trabajan en nuestro país o terminan siendo residentes, se está convirtiendo en un tema de gran relevancia según se incrementa la movilidad de las personas.

 

Qué duda cabe que la internacionalización de los servicios de profesionales, hacen que aumente el número de contribuyentes que puedan tener rendimientos y bienes en cualquier lugar fuera de su lugar de residencia.

 

Los supuestos básicos en este campo suelen ser:

 

  • El extranjero, comunitario o no, que reside en España, ya sea por tema laboral, figura del impatriado por excelencia, o porque reside habitualmente aquí. Estando obligado, por tanto, a tributar por el IRPF español, aunque pueda tener bienes en el extranjero.

 

  • El nacional español que viaja habitualmente al extranjero, expatriado, y que continúa con su residencia en nuestro país.

 

 

  1. IMPATRIADOS

 

Los impatriados, han sufrido una modificación del régimen con la Reforma Fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2015. Este régimen especial permite que se aplique el régimen de No Residentes durante el año que adquieren la residencia y los cinco siguientes, situación muy favorable ya que el tipo de renta por los primeros 600.000,00 € que se declaren en España se reducirá al 24%, lo cual es realmente beneficioso frente a la progresividad del IRPF español, para rentas del trabajo. Eso sí, en cuanto la base liquidable supere los 600.000,01 € el tipo aumenta hasta el 45%.

 

Constituye un intento de beneficiar la llegada a España de trabajadores cualificados o de cierto nivel económico, se ha excluido expresamente a deportistas, pero se han incluido los Administradores de sociedades, aunque posean participaciones inferiores al 25% de la sociedad administrada. Otra de las características, es que quedan gravados todos los rendimientos del trabajo obtenidos por el contribuyente durante la aplicación del régimen especial, los cuales se entienden obtenidos en territorio español, sin que tengan que ser realizados en nuestro país.

 

Es importante tener en cuenta la apertura de un régimen transitorio por el cual se permitirá a todos aquellos contribuyentes que se hayan desplazado a España antes del 1 de enero de 2015 que tributen por el régimen vigente en 2014, es decir, tributación en su totalidad al 24,75%. Esta opción tendrá que declararse en el Impuesto del 2015 y se mantendrá hasta el final de la aplicación del régimen especial.

 

Surge un hecho relevante que con la modificación de la Ley tributaria de enero de 2015, en relación al IRPF, sobre la obligación, aunque sea de forma temporal, que tiene el contribuyente del Impuesto sobre la Renta de No Residentes de presentar por obligación real el Impuesto de Patrimonio. Esto significa que está obligado a presentar una declaración más, aparte del IRNR, en la que se tendrán que incluir todos los bienes y derechos radicados en territorio español, si la cuota sale a pagar, o si no sale a pagar pero se superan los 2.000.000 de euros de patrimonio.

 

La situación se complica pues depende del lugar donde haya que declarar, porque este impuesto está cedido a las Comunidades Autónomas, y la diversidad entre ellas es enorme.

 

B) EXPATRIADOS

Requisitos:

  1. Que el trabajador sea contribuyente por el IRPF, es decir, que tenga en España su residencia habitual.
  2. Que los trabajos se realicen efectivamente en el extranjero para una empresa o entidad no residente en España o establecimiento permanente radicado en el extranjero.
  3. Que en el territorio en que se realicen los trabajos se aplique un impuesto de naturaleza idéntica o similar a la del IRPF, y no se trate de un país o territorio que sea considerado como paraíso fiscal.

 

Ejemplos de aplicación del concepto de expatriado:

  • Trabajadores desplazados al extranjero para la ejecución de una obra. 

  • Contrato laboral con empresa extranjera con desplazamientos habituales al extranjero para prestar servicios a dicha empresa.
  • Facturación a empresa española con filiales en el extranjero.
  • Residente fiscal en España que trabaja en México, como enviado 
internacional, para una agencia de cooperación ej de Alemania en el desarrollo. 

  • Empleados públicos destinados en el extranjero para realizar trabajos para otras Administraciones diferentes a la española.

Ejemplo de ahorro fiscal: Un trabajador soltero, sin hijos con residencia en España y una salario bruto = 100.000 €, con complemento por desplazamiento de 5.000 €, y Seguridad Social a cargo del trabajador por importe 2.747,77 € y 31 días en el extranjero en  2015.  Tendría un ahorro fiscal de 6.337,93 €.

 

Es necesario pues el asesoramiento de un profesional con perfil jurídico que además que aglutine experiencia y que comprenda el sentido del ratio coste/beneficio. En PERONA & ASOCIADOS, ABOGADOS le podemos ofrecer este servicio, ajustado a sus necesidades.

 

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