LAS PREFERENTES: LA SOLUCIÓN ESTÁ EN ACTUAR

 

Las participaciones preferentes ( en adelante “las Preferentes”) constituyen un título valor como las acciones, pero con la diferencia de que el poseedor de las Preferentes no entra a formar parte del capital social de la entidad que las emite y por tanto sin derecho a voto.

 

La COMISIÓN DEL MERCADO DE VALORES ( en adelante CNMV),  define las Preferentes como un instrumento complejo y de riesgo elevado que puede generar rentabilidad, pero también pérdidas del capital invertido. Las participaciones preferentes a efectos contables se consideran valores representativos del capital social del emisor. Cotizan en el mercado secundario denominado AIAF ( Asociación de Intermediarios de Activos Financieros) en su origen, hoy día integrado en Bolsas y Mercados Españoles (BME) Renta Fija (BMERF).

 

Las primeras emisiones de Preferentes se producen en España en 1993 nada más salir de la crisis económica anterior. Aunque eran inversiones de carácter perpetuo, la entidad financiera emisora se comprometía a la amortización al producirse el 5º aniversario. Esta rutina se iba produciendo periódicamente, y en el mercado este producto ganó reputación por su rentabilidad, y como su carácter perpetuo en la práctica no era tal pues la entidad emisora se comprometía a su amortización pasados esos 5 años, tuvo una clientela muy fiel y segura. Aunque se emitían en paraísos fiscales, eran presentadas con la garantía de una entidad financiera nacional, hecho éste no siempre conocido por su suscriptores. En 2003 se reguló por primera vez las Preferentes para su emisión por entidades nacionales, y su emisión en España.

 

Las Preferentes, por el tipo de producto, permitían por tanto aumentar los Recursos Propios de las entidades emisoras,  sin tener que ampliar el capital y sin otorgar derecho de voto a los suscriptores. Era pues un producto muy cómodo para la entidad financiera.

 

Durante los años de la burbuja inmobiliaria, las entidades financieras las utilizaron como camino para poder aumentar sus posibilidades de financiación y de fidelización de sus clientes.

 

Como consecuencia de la crisis financiera, las Preferentes perdieron credibilidad en el mercado. En 2009, las entidades financieras suscribieron la última emisión de preferentes, posiblemente sabiendo que la pérdida de credibilidad y su carácter perpetuo llevaría a los suscriptores al riesgo de perder casi dos tercios de sus ahorros de una inversión que creían segura.

 Ante esta situación el suscriptor de preferentes  tiene derecho a exigir la responsabilidad a la entidad financiera mediante todos los medios a su alcance 

 

 

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